El diseño no empieza en el producto
Diseñar no es crear objetos.
Es decidir cómo las personas van a trabajar, moverse y habitar un espacio.
Diseñar implica elegir.
Y toda elección implica renunciar a algo.
El uso real manda sobre la forma
Si algo se ve bien pero no funciona en el día a día, se descarta.
El sistema es más importante que el objeto
Nada se diseña aislado: cada pieza responde al espacio y a quienes lo habitan.
La producción no corrige el diseño
Lo que no puede fabricarse con control y coherencia, no se diseña.
La escala no justifica perder criterio
Crecer no significa simplificar decisiones, sino sostenerlas.
Del trazo a la decisión.
De la decisión al objeto.